MIPG — Modelo Integrado de Planeación y Gestión
También llamado: MIPG · modelo integrado de planeación y gestión
El marco con que las entidades públicas colombianas dirigen, planean, ejecutan, controlan y evalúan su gestión — Decreto 1499 de 2017, operado según el Manual Operativo de Función Pública.
El Modelo Integrado de Planeación y Gestión es el marco de referencia con que las entidades públicas colombianas dirigen, planean, ejecutan, hacen seguimiento, controlan y evalúan su gestión, en términos de calidad e integridad del servicio, para generar valor público. Lo estableció el Decreto 1499 de 2017, que lo compiló en el Título 22 de la Parte 2 del Libro 2 del Decreto 1083 de 2015, Único Reglamentario del Sector de Función Pública, y su desarrollo operativo está en el Manual Operativo que publica Función Pública — versión 6, de diciembre de 2024, de obligatoria aplicación.
El modelo se opera en dos planos que conviene distinguir al citarlo: las siete dimensiones, que organizan la gestión como un ciclo — del talento humano y el direccionamiento estratégico al control interno—, y las políticas de gestión y desempeño institucional, que son las materias concretas que cada entidad implementa y sobre las que se mide. El Consejo para la Gestión y el Desempeño Institucional, presidido por Función Pública, es la instancia que orienta el modelo, y el FURAG el instrumento con que se mide su implementación cada año.
Hay una observación que vale más que la definición para quien evalúa tecnología: entre las políticas del modelo, la gestión documental y el gobierno digital son dos entradas de la misma lista — el propio marco de gestión del Estado coloca en un mismo sistema lo que los proveedores venden por separado. Una entidad que implementa su gestión documental, sus trámites y sus indicadores sobre plataformas desconectadas está fragmentando lo que su modelo de gestión le pide integrar.
El error frecuente es implementar el MIPG para el formulario: preparar evidencias cuando se acerca el reporte anual, con autoevaluaciones declarativas que nadie puede sustentar seis meses después. El modelo pide lo contrario — que la gestión diaria produzca la evidencia—, y la diferencia entre declarar y demostrar es exactamente la que separa un índice de desempeño defendible de uno decorativo.
En una plataforma de procesos, el MIPG deja de ser un informe: los procesos de las dimensiones operan sobre el motor, los indicadores de las políticas se calculan sobre la operación real, y la evidencia que el FURAG pregunta —planes ejecutados, controles aplicados, indicadores medidos— se consulta en lugar de reconstruirse cada año.
Fuentes oficiales
En este sitio: Gobierno y cumplimiento →
