Requisitos habilitantes
También llamado: requisitos habilitantes del proceso · condiciones habilitantes
La capacidad jurídica, la experiencia y la capacidad financiera y de organización del proponente — condiciones que habilitan para participar, se verifican como cumple o no cumple y no otorgan puntaje.
Los requisitos habilitantes son las condiciones del proponente — no de su oferta — que determinan si puede participar en un proceso de contratación: la capacidad jurídica, las condiciones de experiencia y la capacidad financiera y de organización. El artículo 5 de la Ley 1150 de 2007, al definir la selección objetiva, dispone que estas condiciones son objeto de verificación de cumplimiento — se pasa o no se pasa — y no otorgan puntaje: habilitan, no califican.
La misma norma trae el criterio que evita su abuso: la exigencia debe ser adecuada y proporcional a la naturaleza del contrato y a su valor. Un requisito habilitante desproporcionado — la experiencia imposible, el indicador financiero que solo cumple un proponente conocido — es la forma más común de dirigir un proceso sin que se note en la evaluación, y por eso es lo primero que revisan las observaciones al pliego y los entes de control.
En la práctica, la verificación de la mayoría de los requisitos habilitantes no se hace contra documentos que el proponente aporta, sino contra el Registro Único de Proponentes: la información inscrita y en firme en el RUP es plena prueba de las condiciones que allí constan, y la entidad verifica contra el certificado. Lo que el RUP no cubre — en los procesos exceptuados de registro, o condiciones adicionales definidas en el pliego — se verifica con los soportes que el pliego señale.
El error frecuente tiene dos caras simétricas. La entidad que convierte requisitos habilitantes en factores de puntaje — premiar con puntos la experiencia que debía solo habilitar—, contrariando la regla del artículo 5. Y la que hace lo contrario: fijar habilitantes tan bajos que habilitan a quien no puede ejecutar, trasladando el problema al contrato. La proporcionalidad es exactamente el equilibrio entre las dos.
Del lado del proveedor, los habilitantes se gestionan, no se padecen: el RUP renovado y actualizado a tiempo, la experiencia inscrita con los códigos correctos y los indicadores financieros conocidos antes de que el pliego los pida — porque el proceso que se pierde por un requisito habilitante se perdió antes de escribir la primera página de la oferta.
Fuentes oficiales
En este sitio: Casos →
